Cuando hablamos de impermeabilización, es habitual pensar en cubiertas y tejados. Sin embargo, el agua puede entrar en un edificio por muchos otros puntos: terrazas, garajes, sótanos, balcones o encuentros entre diferentes elementos constructivos.
Una impermeabilización adecuada tiene como objetivo evitar que el agua penetre en el edificio y provoque humedades, filtraciones o deterioro de los materiales. Pero no todas las zonas tienen las mismas necesidades: la solución debe adaptarse al soporte, al uso de la superficie y a las condiciones a las que está expuesta.
¿En qué zonas de un edificio es necesaria la impermeabilización?
Cubiertas y azoteas
Son una de las zonas más expuestas a la lluvia, los cambios de temperatura y la radiación solar. Cuando la impermeabilización pierde sus propiedades, pueden aparecer goteras, humedades en las últimas plantas o deterioro de los elementos constructivos.
La actuación puede implicar la reparación de la impermeabilización existente o la instalación de un nuevo sistema, dependiendo del estado de la cubierta.
Terrazas y balcones
Una terraza también está directamente expuesta al agua y, además, suele estar sometida al tránsito y al desgaste del pavimento.
Las filtraciones pueden producirse por el deterioro de la impermeabilización, fisuras, juntas, encuentros con petos o problemas en los sumideros. Si el agua consigue atravesar estas zonas, las humedades pueden aparecer incluso en viviendas situadas debajo.
Por eso, cuando aparecen manchas, desprendimientos o filtraciones, no siempre es suficiente con reparar el acabado visible: es necesario localizar el origen del problema.
Garajes y sótanos
En plantas bajo rasante, el agua puede acceder a través de muros, juntas, encuentros o elementos que están en contacto con el terreno.
En estos espacios, una correcta impermeabilización es especialmente importante para evitar filtraciones continuas, humedades y deterioro de revestimientos o elementos constructivos.
Muros y otros elementos del edificio
La impermeabilización también puede ser necesaria en determinados muros, encuentros, patios o zonas donde exista riesgo de entrada de agua.
El punto clave es identificar por dónde está entrando el agua y cuál es su origen antes de elegir el sistema de actuación.
¿Cómo saber si un edificio necesita una impermeabilización?
Algunas señales habituales son:
- Goteras o entradas de agua.
- Manchas de humedad en techos o paredes.
- Desprendimientos de pintura o revestimientos.
- Aparición de moho.
- Deterioro de juntas o encuentros.
- Agua acumulada en terrazas o cubiertas.
- Filtraciones recurrentes después de episodios de lluvia.
Actuar cuando aparecen los primeros síntomas permite detectar el origen de la humedad antes de que el deterioro avance.
En Grupo García estudiamos el estado de cada superficie para determinar la solución de impermeabilización más adecuada, ya sea en cubiertas, terrazas, garajes u otras zonas del edificio.
Porque cuando se trata de agua, encontrar el origen es el primer paso para solucionar el problema.