La cubierta es uno de los elementos más importantes de un edificio para proteger el interior frente al viento, la lluvia y los cambios de temperatura. Su configuración y los elementos que la componen determinan cómo evacúa el agua, qué aislamiento ofrecey qué tipo de mantenimiento necesita.
Cuando llega el momento de rehabilitarla, es importante conocer el tipo de cubierta existente y las soluciones que pueden adaptarse a sus características.
Cubiertas planas
Las cubiertas planas tienen una pendiente reducida que permite evacuar el agua hacia sumideros o puntos de desagüe. Son habituales en edificios residenciales, donde suelen utilizarse como azoteas transitables o reservarse para instalaciones y mantenimiento.
En su rehabilitación, uno de los aspectos principales es la impermeabilización. Según el estado de la superficie, puede ser necesario renovar la membrana impermeable, reparar los puntos de desagüe o mejorar el aislamiento térmico. Por eso, la solución debe tener en cuenta el uso de la cubierta, el estado del soporte y la presencia de pavimentos u otras capas existentes.
Cubiertas inclinadas
Las cubiertas inclinadas cuentan con una o varias pendientes que facilitan la evacuación del agua de lluvia. En función del tipo de construcción y el estado de sus materiales, la rehabilitación puede realizarse mediante una reparación localizada o la renovación de sus elementos.
Rehabilitación con panel sándwich
El panel sándwich es una de las soluciones más utilizadas para rehabilitar cubiertas inclinadas. Está compuesto habitualmente por dos caras exteriores y un núcleo aislante que contribuye a mejorar el comportamiento térmico del edificio.
Su instalación permite renovar el cerramiento de la cubierta y, según el sistema elegido, mejorar el aislamiento y la protección frente a la intemperie.
Es importante comprobar el estado de la estructura existente y definir correctamente los remates, fijaciones y los encuentros para garantizar una instalación adecuada.
Rehabilitación con chapa metálica
La chapa metálica, como la chapa de acero galvanizado o prelacado, también puede utilizarse en cubiertas inclinadas. Es una solución de cerramiento relativamente ligera que puede instalarse con sistemas de aislamiento cuando las necesidades del edificio lo requieren.
En estos casos, los solapes, las fijaciones y la evacuación del agua son aspectos esenciales para evitar filtraciones.
Reparación o renovación de cubiertas de teja
En edificios que conservan una cubierta tradicional o de teja, la intervención puede consistir en sustituir piezas rotas o desplazadas, reparar los remates y solucionar problemas de impermeabilización.
Si el deterioro es generalizado o la cubierta no ofrece las prestaciones necesarias, puede ser conveniente estudiar una renovación más amplia. La decisión dependerá de su estado, de la estructura y de los objetivos de rehabilitación.
¿Qué solución necesita cada cubierta?
No existe un sistema válido para todos los edificios. La elección depende de la pendiente, la estructura, el estado de los materiales, las necesidades de aislamiento y el uso de la superficie.
Por eso, antes de rehabilitar una cubierta, es importante evaluar su estado y determinar si conviene reparar los elementos existentes o sustituirlos por una solución que mejore sus prestaciones.
Una cubierta en buen estado es fundamental para proteger el edificio y evitar problemas derivados de la entrada de agua o de un aislamiento insuficiente.
En Grupo GARCÍA estudiamos las características de cada cubierta para proponer la solución de rehabilitación más adecuada para cada caso, teniendo en cuenta las necesidades del edificio y las prestaciones que se quieren conseguir.